En las últimas décadas, se ha estudiado más en profundidad la relación entre la alimentación y la salud. Uno de los temas que más ha llamado la atención de la comunidad científica y del público en general es la relación entre el consumo de carnes procesadas y el riesgo de cáncer de colon. En este artículo, examinaremos los estudios realizados en torno a este tema y los resultados obtenidos hasta ahora.
¿Qué son las carnes procesadas?
Antes de entrar en el tema en cuestión, es importante definir qué se considera carne procesada. En términos generales, se entiende que son aquellas carnes que han pasado por algún proceso de manipulación, como la salazón, ahumado, fermentación, curado o adición de conservantes químicos. Entre las carnes procesadas más comunes encontramos el jamón, los embutidos, el tocino, las salchichas o las hamburguesas.
El estudio de la OMS
En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe que sorprendió a muchos: se afirmaba que el consumo de carne procesada se vinculaba con un mayor riesgo de cáncer de colon. El informe, elaborado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), señalaba que la ingestión de carne procesada era «carcinógena para los seres humanos», lo que la situaba en la misma categoría de riesgo que el tabaco o el aire contaminado.
Esto no significa que debamos dejar de comer carne por completo, ya que también aporta nutrientes importantes para nuestro organismo, como proteínas, hierro y vitaminas del grupo B. Pero sí que debemos moderar su consumo y optar por carnes frescas o poco procesadas de forma habitual. Esta recomendación se alinea con las directrices de la mayoría de los organismos sanitarios internacionales.
Cómo afecta el consumo de carnes procesadas al colon
Aunque todavía no se conocen todos los detalles de cómo las carnes procesadas pueden derivar en un mayor riesgo de cáncer de colon, existen varias hipótesis al respecto. Por un lado, algunos estudios apuntan a que los nitritos y nitratos utilizados como conservantes en las carnes procesadas se transforman en nitrosaminas en el intestino, compuestos que son potencialmente cancerígenos. Por otro lado, también se ha investigado la relación entre la inflamación crónica del colon y el consumo de carnes procesadas, ya que éstas contienen grasas, proteínas y aditivos que pueden fomentar la inflamación de las células del colon y, por tanto, aumentar el riesgo de desarrollar tumores.
Qué alternativas tenemos
Si queremos reducir nuestro consumo de carnes procesadas, contamos con muchas opciones saludables y sabrosas para incluir en nuestra dieta. Algunas alternativas son:
- Carnes frescas como pollo o pavo
- Proteínas vegetales como la soja, las lentejas o los garbanzos
- Pescados y mariscos
- Huevos
- Quesos sin aditivos
- Carnes magras poco procesadas como el solomillo o el lomo
Otras medidas para prevenir el cáncer de colon
Además de moderar el consumo de carnes procesadas, existen otras medidas que podemos adoptar para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de colon. Algunas de ellas son:
- Mantener una alimentación equilibrada y variada
- Consumir suficiente fibra, presente en frutas, verduras y cereales integrales
- Aumentar el consumo de pescado
- Ejercitar regularmente
- No fumar
- Mantener un peso saludable
Datos finales
En definitiva, el estudio de la relación entre el consumo de carnes procesadas y el cáncer de colon sigue en evolución. Sin embargo, las evidencias actuales indican que debemos tratar de moderar su consumo en favor de opciones más saludables. Es una medida más que podemos adoptar para cuidar de nuestra salud y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.